martes, 14 de abril de 2015

Antología breve de lo que no es amor

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Práctica 9; Microrrelato

Pretérito imperfecto.

Todo tiene un valor, y nada es blanco o negro. Es la diferencia entre que llovizne y se desate una tormenta. A veces es una diferencia obvia, otras, no tanto. No es lo mismo besar en sueños que besar sin ser correspondido, besar apasionadamente que estar a punto de besar, haber besado que poder besar alguna vez. Si quisiste besarme, me besaste mucho; si nunca te atreviste, no fue poco tampoco.
Para eso existe la palabra. Podría preguntarte, y tú me lo dirías. Pero es que nunca me ha gustado el cine en blanco y negro, y el valor del pretérito imperfecto es, precisamente, su gris.

Una escena cualquiera. 160 palabras.


Microrruptura.

Ayer, te pregunté en qué estabas pensando.
No respondiste nada, y te quejaste:
“Odio esa pregunta”
Yo me quedé pensando en cómo eras y dijiste:
“¿En qué piensas tú?”
No dije nunca mayor sinceridad
que “en nada”.

50 palabras, sin golpe de efecto (opcional).


Duerme, duerme profundamente.

50 palabras, con golpe de efecto.
“El buen amante espera eternamente”
Un mechón de pelo rubio atado al cabecero de la cama.
Su anfitrión duerme profundamente. En frente, sobre la cómoda, el retrato grabado de una joven con moño. Un mechón irregular le cae sobre la frente.
“El buen amante espera eternamente” pone sobre la lápida.


Julia Concepción Gutiérrez

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